Masaje del tejido conjuntivo

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BGM o masaje del tejido conjuntivo.

 

El BGM (Bindegewebsmassage) o masaje del tejido conjuntivo es una técnica muy extendida en Alemania, pero de escasa difusión aquí en España, pese a los excelentes resultados que se obtienen.

El masaje de tejido conjuntivo es una técnica de terapia manual que se engloba dentro de las llamadas terapias neurales, y que facilita tanto el diagnóstico como el tratamiento de un gran número de patologías.

Las terapias neurales actúan desde la periferia del cuerpo, invirtiendo el reflejo y poniendo en marcha mecanismos encargados de aliviar y regular a la víscera enferma.

La técnica de masaje del tejido conjuntivo consiste en la realización por parte del terapeuta de una serie de trazos sobre la piel del paciente.

Estos trazos se realizan con los dedos corazón y anular, o con los pulgares. El paciente percibirá entonces una leve sensación de arañazo o corte, que nos indica que el tratamiento está siendo efectivo.

La observación y masaje del tejido conjuntivo pueden tener un efecto beneficioso en tejidos localizados a distancia de la zona del tratamiento (por ejemplo, podríamos tratar un trastorno en un pie centrando el tratamiento en la zona lumbar).

El BGM actúa sobre el sistema nervioso, revivificando y equilibrando los centros de regulación y actuando así sobre el órgano enfermo por vía refleja e indirecta.

Con el tratamiento obtendremos un efecto sedativo, recuperador, protector y equilibrador de las zonas afectadas.

Indicaciones del masaje del tejido conjuntivo:

1.- Alteraciones psicosomáticas: insomnio, distonías neurovegetativas, neurosis, angustia, fobias, depresiones.

2.- Sedación del dolor: Neuralgias, neuritis, mialgias, cefaleas, algias vertebrales, padecimientos discales.

3.- Afecciones circulatorias: Varices, úlceras varicosas, hemorroides, claudicación intermitente, síndrome de Raynaud, arterioesclerosis, esclerodermia, edemas…

4.- Adherencias postoperatorias.

5.- Alteraciones reumáticas y traumáticas: artritis, artrosis, discartrosis, contracturas musculares, periartritis escápulohumeral, epicondilitis, lumbalgias, ciáticas, síndrome de Sudeck, Dupuytren, amputaciones, fracturas, etc.

6.- Alteraciones ginecológicas: amenorrea, dismenorrea, parto difícil, lactancia insuficiente, menopausia…

7.- Alteraciones respiratorias: asma, bronquitis, enfisemas, alergias.

8.- Alteraciones cardíacas: cardiopatías coronarias…

9.- Alteraciones digestivas: gastritis, úlcera duodenal, alteración de vías biliares, diarrea o estreñimiento, colitis…

10.-Alteraciones neurológicas: hemiplejías, poliomielitis, miastenia, distrofias musculares, esclerosis múltiple, Parkinson…

11.- Trastornos urológicos: trastornos vesicorrenales, eneuresis, etc.