Patología lactante

Copyright © All Rights Reserved

Patología en el lactante: cólicos, reflujo y estreñimiento.

 

El cólico del lactante es un problema que se da con frecuencia en los bebés y, a pesar de ser inofensivo, genera grandes trastornos en el ambiente familiar. Este llanto inconsolable del pequeño genera gran estrés en los progenitores, que lo asocian con frecuencia a una incapacidad para cuidarlo o con algún proceso patológico.

Según la Asociación Española de Pediatría es un síndrome caracterizado por un grupo de conductas en relación a una alteración gastrointestinal, que se traduce en una serie de molestias que provocan el llanto del niño.

Actualmente el criterio para su diagnóstico se basa en la regla de los treses de Wessel: "Episodio de llanto vigoroso e intenso como mínimo 3 horas al día, más de 3 días a la semana y durante al menos 3 semanas, en un niño sano y bien alimentado".

Este cuadro afecta indistintamente si se da lactancia materna o artificial, se inicia en torno a las dos semanas de vida, suele producirse con mayor frecuencia en las últimas horas de la tarde/noche y suele remitir alrededor del cuarto mes.

Sus causas no están bien definidas y se habla con frecuencia de diversos factores, siendo el más relevante la inmadurez del sistema digestivo del bebé. La ansiedad materna, relaciones padre/madre-hijo alteradas, intolerancias a la lactosa o proteína de leche de vaca, sobrealimentación, técnicas de amamantamiento incorrectas... también se barajan como posibles causas de este problema.

La fisioterapia pediátrica es una disciplina que puede ayudar mucho al recién nacido en su etapa de lactancia, ya que con frecuencia presentan alteraciones digestivas como el cólico, pero también otras como el reflujo gastroesofágico, estreñimiento, diarrea... que también pueden provocar cuadros similares al del cólico y que conviene diferenciar y tratar.

Para el abordaje de estos problemas del lactante se emplean una serie de estrategias de tratamiento que, aunque poco conocidas, resultan ser muy efectivas, ya que en la mayoría de los casos basta con 1 o 2 sesiones para que los síntomas remitan definitivamente. El objetivo de estas técnicas no es otro que restablecer el normal funcionamiento de los esfínteres digestivos, devolver la movilidad a las vísceras implicadas y normalizar el funcionamiento químico y nervioso del intestino.